viernes, septiembre 06, 2013

Las Reglas de la Hermenéutica 5 - Reglas Generales 5

REGLA #8
LA HISTORIA ECLESIÁSTICA TIENE IMPORTANCIA, PERO NO ABSOLUTA, EN LA INTERPRETACIÓN DE LAS ESCRITURAS

No debemos desechar la historia de la iglesia, ya que ella nos trajo las bases de lo que creemos de acuerdo a la interpretación que le dieron a la Biblia en sus tiempos.

Pero debemos tener en cuenta varias cosas, ya que no podemos tomar todo como cierto a menos que lo hayamos comparado minuciosamente con la Biblia y nos demos cuenta de que es cierto.

Por eso, podemos concluir que la iglesia no debe determinar lo que enseña la Biblia, sino que la Biblia determinará lo que enseña la iglesia. 

Las interpretaciones de la iglesia sólo tienen autoridad en cuanto armonicen con las enseñanzas de la Biblia en su totalidad.

Si no esta escrito en la Biblia, por más piadosa que sea una enseñanza o costumbre, debemos desecharla.

Pero por otro lado, debemos aprender de la historia y reconocer su importante contribución a nuestra fe, y recordar que la Biblia es el único árbitro final en todo lo que a fe y práctica cristianas se refiere.

Así que comparemos la enseñanza histórica de la iglesia con lo que está escrito en la Biblia.


REGLA #9
LAS PROMESAS DE DIOS A TRAVÉS DE LA BIBLIA ESTÁN A DISPOSICIÓN DEL ESPÍRITU SANTO PARA LOS CREYENTES DE TODOS LOS TIEMPOS

Una cosa en cuanto a las promesas de Dios es que algunas fueron específicas para algunas personas, mientras que otras son generales para todos los creyentes; por ese motivo debemos entender cuando y porque fueron dadas para poder aplicarlas en nuestra vida.

Tengamos en cuenta que así como es esencial interpretar correctamente un pasaje antes de aplicarlo, también es esencial interpretar correctamente la promesa antes de hacerla nuestra.

El Señor requiere que actuemos con fe; y nos da sus promesas como herramientas valiosas para ayudarnos a caminar en la vida cristiana

Por eso debemos aprender a interpretarlas correctamente para poder aplicarlas correctamente a nuestras vidas y reclamarlas como nuestras.

Por ejemplo, Dios le prometió a Abraham que sería padre de naciones, no podemos aplicarlo a nuestra vida y decir que seremos padres de naciones.

Pero hay hechos y promesas generales de la Biblia que están disponibles para nosotros.

Esto es lo que Pedro nos dijo en su Segunda Epístola: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia" (2 Pedro 1:3-4).

Dios ya nos dio todas las promesas necesarias para vivir como Dios manda, como dice la Nueva Versión Internacional; el asunto es entenderlas y aplicarlas a nuestra vida.

Así que si encuentras una promesa y la aplicas correctamente, reclámala por fe sin temor porque fiel es el que prometió

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