lunes, octubre 28, 2013

Las Reglas de la Hermenéutica 14 - Principios teológicos de Interpretación 4

REGLA #24 
PUEDES CONSIDERAR QUE ES BÍBLICA UNA ENSEÑANZA QUE SE DERIVA SOLAMENTE POR IMPLICACIÓN CUANDO OTROS PASAJES COMPARADOS O RELACIONADOS LO APOYAN


La religión judía durante los tiempos de Jesús estaba fraccionada en varios grupos: herodianos, esenios, celotes, saduceos y fariseos. Entre los dos últimos había división de opiniones respecto a ciertos temas de doctrina y principalmente en cuanto a la resurrección de los muertos. Los fariseos creían en ella y los saduceos no.

En cierta ocasión Jesús entró a discutir con los saduceos sobre esta cuestión de la vida después de la muerte. ¿Lo enseñaba realmente el Antiguo Testamento? Veamos el razonamiento del Señor: "Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis" (Marcos 12:26, 27).

El Señor dijo en esta ocasión que podía comprobar la resurrección de los muertos partiendo del Antiguo Testamento (Exodo 3: 15) donde Dios se identificó como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. 

Y ya que Dios es el Dios de los vivos, la conclusión lógica es que estos tres hombres debían estar vivos o resucitados. 

Este tipo de razonamiento es el que denominamos "razonamiento deductivo" y podríamos plantearlo del siguiente modo:

Primera premisa: Dios es el Dios de los seres vivos.

Segunda premisa: Dios es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Conclusión: Podemos concluir que Abraham, Isaac y Jacob están vivos.

Cristo razonó en este caso que la doctrina de la resurrección se sobrentiende en el Antiguo Testamento. 

El Antiguo Testamento no declara explícitamente que hay una resurrección de los muertos, pero al comparar los pasajes que dicen algo sobre el tema podemos deducir que sí lo hay.

El problema es que es extremadamente fácil usar mal esta regla y arribar a una conclusión no bíblica. 

Esto lo podemos ver con frecuencia en el uso que algunos hacen de ciertas Escrituras que nos dan ejemplos de la vida de Cristo.

En Marcos dice que Jesús: "Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba" (Marcos 1:35). 

De esto podríamos deducir fácilmente que un cristiano fiel debería tener su momento devocional en la madrugada.

Primera premisa: El creyente debe asemejarse a Cristo.

Segunda premisa: Cristo tenía su momento devocional muy temprano en la mañana.

Conclusión: El creyente también debería tener su momento devocional en la mañana temprano.

Sin embargo, recordarás que bajo la Regla #5 ("Los ejemplos bíblicos sólo tienen autoridad cuando los refuerza un mandato específico") podemos sacar la conclusión de que sería bueno tener el momento devocional en las primeras horas del día, pero no que es obligatorio hacerlo.

Este pasaje nos muestra la conveniencia de ese momento devocional de madrugada, pero no a su necesidad obligatoria.

Jamás puedes violar un principio de interpretación para prestarle apoyo a otro.

Nuestro estudio bíblico deberá tomar en cuenta todos estos principios si es que quieres llegar a una interpretación correcta.

No sólo es correcto sino también necesario creer que ciertas enseñanzas de las Escrituras son válidas aunque sólo estén presentes por implicación (tenemos el ejemplo del argumento de Jesús respecto a la resurrección). Pero al igual que la Regla #23, tal razonamiento requiere un estudio cuidadoso y esmerado, le que significa trabajar duro. Pero el fruto que obtenemos de tal esfuerzo nos recompensará ampliamente y bien valdrá la pena.

No debemos tener miedo de usar el razonamiento deductivo en nuestro estudio bíblico ya que es válido siempre y cuando nos ajustemos a lo expresado en esta regla y a las prevenciones de la Regla #22, es decir, no podemos considerar bíblica una doctrina a menos que resuma e incluya todo lo que las Escrituras tienen que decir sobre el particular.

jueves, octubre 24, 2013

Las Reglas de la Hermenéutica 13 - Principios teológicos de Interpretación 3

REGLA #23 
CUANDO DOS DOCTRINAS PRESENTADAS EN LA BIBLIA PARECEN CONTRADECIRSE, ACEPTA AMBAS COMO BÍBLICAS CONFIANDO EN QUE HAN DE RESOLVERSE FINALMENTE EN UNA UNIDAD SUPERIOR


Existen unas cuantas contradicciones o paradojas aparentes en las Escrituras. Decimos "aparentes" pues en realidad son. Nos parecen contradictorias porque la mente finita del hombre no puede abarcar ni comprender la mente infinita de Dios.

Algunas de esas paradojas que nos son familiares son:

1. La Trinidad. 

No servimos a tres dioses sino a uno, pero sin embargo cada persona de la Trinidad es plena y completamente Dios y no sólo un tercio de Dios. En efecto, tenemos que llegar a la conclusión de que 1 + 1 + 1 = 1. 

No hay imaginación humanada que pueda explicar adecuadamente este misterio teológico. Está totalmente fuera de nuestra capacidad de comprensión.

2. La naturaleza doble de Jesucristo. 

Cristo Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre. No es mitad Dios y mitad hombre, ni es dos personas bajo un solo nombre. Es indivisiblemente Uno. Nuevamente el misterio "matemático": 1 + 1 = 1.

3. El origen y la existencia del mal. 

La mente humana deduce con toda lógica que, a este respecto, sólo caben dos posibilidades: o Dios mismo creó el mal, o el mal ha coexistido eternamente con El. Pero la Biblia nos da a entender que ninguna de las dos es cierta, que ambas son falsas. Esto es otro misterio.

Cuando la Biblia deja sin reconciliar a dos doctrinas conflictivas, como en los casos mencionados, debemos hacer lo mismo. 

No debemos desgarrar las Escrituras en un esfuerzo por obligar a que concuerden dos doctrinas aparentemente incompatibles entre sí. 

No intentes llegar más allá que Dios, queriendo resolver lo que El ha dejado pendiente.

Debemos nuestra lealtad en primer lugar a las Escrituras, y no a un sistema teológico, por bueno que sea. 

Cuando interpretemos la Biblia, no debemos permitir que la lógica humana nos haga decir más o menos de lo que en realidad dice. 

Podemos hablar con claridad de lo que las Escrituras presentan claramente. En lo que ellas callan, también debemos callar; y en lo que la Biblia parezca enseñar doctrinas opuestas entre sí o imposibles según la lógica humana, debemos seguir su ejemplo y sostener ambas posiciones, cuidando de mantener un perfecto equilibrio entre una y otra.

miércoles, octubre 16, 2013

Las Reglas de la Hermenéutica 12 - Principios teológicos de Interpretación 2

REGLA #22 
NO SE PUEDE CONSIDERAR BÍBLICA UNA DOCTRINA A MENOS QUE RESUMA E INCLUYA TODO LO QUE LAS ESCRITURAS TIENEN QUE DECIR SOBRE EL PARTICULAR


Mucha gente no llega a dar un total significado teológico de lo que estudia y termina yéndose por doctrinas extrañas porque solo toma ciertos pasajes acerca de un tema y no todo lo que la Biblia dice de un tema específico.

Para evitar este problema es muy útil realizar un estudio bíblico de tipo temático; es decir, escoges un tema, una idea o una enseñanza y estudias todos los pasajes que tengan algo que ver con la materia. 

Veamos tres tipos de estudios paralelos que nos ayudarán en nuestro propósito:

1. Estudio por palabra

Por ejemplo, emprendamos un estudio de la vida de Balaam. 

Su vida la encontramos principalmente entre los capítulos 22 al 24 de Números.

Balaam fue un profeta de Dios que se dejó tentar por una invitación del rey de Moab para que maldijese a Israel. 

¿Qué lecciones y conclusiones puedes sacar del estudio de su vida? 

Usando una Concordancia Bíblica podemos averiguar dónde se menciona más en la Biblia. 

El estudiar lo que dicen de él los escritores del Nuevo Testamento nos será de gran ayuda en nuestra evaluación de este misterioso personaje bíblico. 

Pedro dice que "amó el premio de la maldad" (2 Pedro 2: 15). Judas nos comenta que codiciaba el lucro (Judas 11). Juan agrega que enseñaba al rey de Moab "a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación" (Apocalipsis 2: 14).

2. Por ideas 

Este método de estudio complementario difiere del anterior en que no podemos lograr nuestro objetivo buscando en la concordancia todas las referencias a esa palabra, como en el ejemplo de Balaam. 

Una idea abarca más de una palabra. 

Tomar como ejemplo el problema de la autoridad. 

Los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo le preguntaron a Jesús: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?” (Mateo 21: 23). 

Para hacer este estudio necesitaremos estudiar no solamente este pasaje sino también muchos otros pasajes de las Escrituras que hablan del tema. 

Moisés registra la primera rebelión del ser humano contra la autoridad (Génesis 3); las Escrituras también nos muestran a Dios actuando con toda severidad contra quienes rechazaron la autoridad de uno de sus siervos (Números 16). y hay muchos pasajes más.

3. Por doctrina

Este se refiere a estudios temáticos sobre las grandes doctrinas de la Biblia, como: los atributos de Dios, la naturaleza del hombre, la redención, la justificación, la santificación, etc.

En esta clase de estudio reunimos todos los datos informativos y declaraciones vinculadas al tema entresacados de la Biblia, y luego sacamos las conclusiones pertinentes. 

Es como armar un rompecabezas. 

A este proceso de razonamiento que va de las partes al todo se le denomina "razonamiento inductivo". 

Si vamos a estudiar la doctrina referente al “nombre de Jesús”  utilizando el modo inductivo, por ejemplo, buscaremos todos los pasajes que trataran sobre el tema, los estudiaremos uno por uno, y luego los reuniremos para hacer nuestras conclusiones definitivas.

El estudio bíblico inductivo tiene gran importancia en el desarrollo correcto de nuestras convicciones. Al estudiar las partes obtendrás un cuadro cada vez más claro y preciso del total.

Tengamos presente que lo que realmente vale requiere gran esfuerzo. Y esto es muy cierto en la formación de nuestras convicciones vitales. 

Hace falta estudiar la Biblia en forma cuidadosa y esmerada, sin dejar detalles pendientes. No existen los atajos para llegar a la meta. 

Nuestros estudios doctrinales moldearán nuestras convicciones espirituales, y estos sólo pueden ser obtenidos estudiando todo lo que la Biblia nos dice sobre cada tema en particular.