lunes, julio 29, 2013

Hermenéutica 1 - Introducción

Introducción


La función principal de todo ministro cristiano es el ministerio de la Palabra de Dios.

En Hechos 6 los apóstoles se encontraron con un problema:

Hechos 6:1-4
1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

Aunque la ministración a las viudas era un servicio o ministerio muy necesario en la iglesia, pero al ser hecho por los apóstoles les impedía hacer su labor principal que era el ministerio de la Palabra de Dios.

Por ese motivo, aunque el ministerio cristiano es múltiple y no debe ser considerado exclusivamente como un ministerio de predicación, alcanza su más plena expresión en la exposición de la Palabra de Dios.

Esto hace que una de las consideraciones principales del ministerio sea el correcto empleo de la Palabra de Dios.

Al ver 2 Timoteo 2:15 en varias versiones nos damos cuenta de esto:

(RV60) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

(VM) Procura con diligencia presentarte ante Dios como ministro aprobado, obrero que no tiene de qué avergonzarse, manejando acertadamente la palabra de la verdad.

(Castillian) Procura con la mayor diligencia presentarte aprobado delante de Dios, como obrero que no tiene de qué avergonzarse porque sabe analizar y exponer correctamente la palabra de Dios.

(NVI) Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.

Pablo le estaba diciendo a Timoteo que debía usar bien la Palabra de Dios, es decir,  usar bien la Palabra de Dios mediante un manejo adecuado al saber analizar e interpretarla correctamente.

El término griego para usar es “orthomeo”, que significa: marcar en línea recta, guiar la palabra de verdad por un curso recto.

En 2 Corintios 2:17 Pablo se diferencia de los malos ministros que abusan y adulteran la Palabra de Dios.

2 Corintios 2:17 (RV60)
Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios,  hablamos en Cristo.

Esta es la causa de que la preocupación en el correcto empleo de la Palabra de Dios sea su legítima interpretación.

La Hermenéutica es la disciplina teológica cuya meta es la correcta interpretación de las Escrituras.

Una sana hermenéutica es madre de la buena exégesis, y la exégesis es la piedra fundamental de toda predicación verdaderamente bíblica; por ese motivo; el deseo absoluto del ministerio de la Palabra de Dios es tener una sana hermenéutica.

La hermenéutica es tanto un arte como una ciencia; es una ciencia porque, dentro de ciertos límites, reduce la interpretación a un cuerpo de normas, es por otro lado un arte porque ocasionalmente ciertos elementos en el texto escapan el cierto encasillamiento dentro de las normas.

La hermenéutica es considerada como la teoría de la interpretación y la exégesis como la aplicación de la teoría del texto.

La hermenéutica estudia la teoría de la interpretación y hace referencia a la exégesis únicamente para ilustrar sus argumentos.

La exégesis se ocupa concretamente del texto y hace referencia a la hermenéutica para argumentar con respecto a un asunto.

La hermenéutica la exegesis y la predicación son puntos continuos dentro de un mismo proceso.

El ministro del Evangelio tiene como más grande responsabilidad el ministrar la Palabra de Dios a la congregación; esta predicación debe centrarse en la interpretación y aplicación de la Palabra de Dios.

La Biblia es la fuente y norma de la predicación; la exégesis es el discernimiento científico del significado del verso; la exposición es su proclamación relevante a la congregación.

El concepto que une estás tres funciones es el concepto de la Palabra de Dios.


La Biblia es la Palabra de Dios escrita; la exégesis es la Palabra de Dios comprendida, la predicación es la Palabra de Dios relevante a un determinado grupo de personas, tiempo y lugar.