miércoles, agosto 15, 2007

Cuatro Razones por las que el Espíritu Santo es una Persona - 2

Segunda Razón

Realiza las Acciones de una Persona

La segunda razón por la que decimos que el Espíritu Santo es una persona es por las acciones que realiza.

En primer lugar veremos que él nos guía o dirige.

Anteriormente vimos como es que el Espíritu Santo guió a Pablo y su grupo para que fueran a predicar en Macedonia.

Juan 16:13 (RV60)

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Juan 16:13 (BL95)

13 Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.

Uno de los motivos por los que vino el Espíritu Santo fue para guiarnos por todos los caminos de la verdad; el hecho de que nos guíe o dirija significa que también tiene la habilidad de comunicarse con nosotros.

Romanos 8:14 (RV60)

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Todo creyente nacido de nuevo es guiado por el Espíritu Santo; es decir, tiene la habilidad de recibir la dirección del Espíritu Santo en su vida personal.

La guía o dirección del Espíritu Santo es una prueba de que es una persona.

En segundo lugar, el Espíritu Santo tiene la habilidad de convencer.

Juan 16:8 (RV60)

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Juan 16:8 (DHH)

Cuando él venga, mostrará claramente a la gente del mundo quién es pecador, quién es inocente, y quién recibe el juicio de Dios.

Juan 16:8 (PDT)

Cuando él venga, demostrará a la gente del mundo que está equivocada en cuanto al pecado, en cuanto a lo que es aceptable a Dios y en cuanto al juicio.

El Espíritu Santo convence, demuestra y muestra claramente al mundo de su pecado; o como dice la nota al margen de la Nueva Versión Internacional: “Pondrá en evidencia la culpa del mundo.”

La versión 1909 de la Reina Valera dice: “Redargüirá al mundo de su pecado”.

Redargüir significa: “Demostrar que una persona está equivocada usando sus propios argumentos.”

Si el Espíritu Santo puede hacer esto es porque es una persona.

En tercer lugar el Espíritu Santo habla.

Una de las características principales de una persona es su capacidad de expresarse, El Espíritu Santo se expresa a través del habla.

Gálatas 4:6 (RV60)

6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4:6 (PDT)

6 Ustedes son hijos de Dios; y por lo tanto, él puso el Espíritu de su Hijo en nosotros, y ese Espíritu grita: "¡Querido padre!"

El Espíritu Santo clama (o grita): “Querido Padre” para demostrar que somos hijos de Dios.

En los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis vemos 7 veces que el Espíritu Santo habló a las iglesias

Apocalipsis 2:7 (RV60)

7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 2:11 (RV60)

11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 2:17 (RV60)

17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 2:29 (RV60)

29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:6 (RV60)

6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:13 (RV60)

13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:22 (RV60)

22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

En estos versos no solo vemos su capacidad para hablar sino de su inteligencia para dar mensajes.

Juan 16:13-14 (RV60)

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Juan 16:13-14 (BL95)

13 Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.

14 El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él.

Juan 16:13-14 (EUNSA)

13 Cuando venga Aquél, el Espíritu de la verdad, os guiará hacia toda la verdad, pues no hablará por sí mismo, sino que dirá todo lo que oiga y os anunciará lo que va a venir.

14 Él me glorificará porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.

El Espíritu Santo nos dice y anuncia las cosas que Jesús le dice.

Juan 15:26 (RV60)

15 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Juan 15:26 (BLS)

15 Yo les enviaré al Espíritu que viene del Padre, y que les enseñará lo que es la verdad. El Espíritu los ayudará y les hablará bien de mí.

Juan 15:26 (Septuaginta)

15 Mas, cuando viniere el Consolador, a quien yo enviaré a vosotros del Padre, el Espíritu de la verdad, el que del Padre procede, aquél testificará de mí.

El Espíritu Santo de testimonio, testifica y habla bien de Jesús.

Hebreos 10:15-18 (RV60)

15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré,

17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

Aquí el Espíritu Santo da testimonio del pacto que hizo con nosotros en la cruz.

De estos pasajes podemos ver claramente que el Espíritu Santo puede hablar.

La cuarta acción que el Espíritu Santo hace es enseñarnos.

Lucas 12:12 (RV60)

12 Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.

En el momento necesario el Espíritu Santo nos enseñará las cosas que debamos decir.

Este verso es suficiente para mostrarnos que el Espíritu Santo tiene la capacidad de enseñar.

La quinta acción que hace el Espíritu Santo es interceder por nosotros.

Romanos 8:26-27 (RV60)

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26-27 (Castillian)

26 De igual manera, el Espíritu Santo nos ayuda a superar nuestra humana debilidad; porque ni siquiera sabemos qué debemos pedir ni cómo pedirlo, y es el Espíritu Santo el que ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

27 Y el Padre, que conoce hasta lo más íntimo del corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros de acuerdo con la voluntad de Dios.

Romanos 8:26-27 (PDT)

26 De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, cuando no sabemos qué pedirle a Dios, el Espíritu mismo le pide a Dios por nosotros. El Espíritu le habla a Dios a través de gemidos imposibles de expresar con palabras.

27 Pero Dios nos conoce a fondo y entiende lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega a favor de su pueblo santo de acuerdo a la voluntad de Dios.

Cuando estamos en momentos de necesidad y no sabemos como orar el Espíritu Santo, ora, ruega e intercede por nosotros.

Como conclusión; el hecho de que el Espíritu Santo guíe, convenza, hable, enseñe e interceda es una muestra de que es una persona.

lunes, agosto 06, 2007

Cuatro Razones por las que el Espíritu Santo es una Persona


Primera Parte


Primera Razón

Posee Atributos y/o Cualidades Personales

Para poder definir a alguien como persona debe tener inteligencia, emociones y voluntad.

La primera característica de una persona es su inteligencia.

La inteligencia es la capacidad para razonar, juzgar, discernir, pensar y valorar las cosas; es lo que nos da la habilidad para enfrentar los problemas que afrontamos en la vida diaria.

1 Corintios 2:10-12 (RV60)

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

1 Corintios 2:10-12 (NVI)

10 Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.

11 En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.

12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.

Según este pasaje, de la misma manera que el espíritu humano conoce las cosas y pensamientos del hombre, el Espíritu Santo conoce las cosas y pensamientos de Dios.

Juan 14:26 (RV60)

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 14:26 (PDT)

26 Pero el Consejero les enseñará y recordará todo lo que les dije. El Espíritu Santo es el Consejero que el Padre enviará en mi nombre.

El hecho de que pueda enseñarnos, recordarnos y aconsejarnos nos demuestra que el Espíritu Santo tiene inteligencia; si no la tuviera no podría hacerlo.

Isaías 11:2 (RV60)

2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Este pasaje junto con los anteriores es la demostración que el Espíritu Santo tiene inteligencia.

La segunda característica de una persona es que tiene emociones.

Efesios 4:30 (RV60)

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (EUNSA)

30 Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con el que habéis sido sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (NVI)

30 No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (PDT)

30 No hagan poner triste al Espíritu Santo, quien es la garantía para su completa liberación en el día señalado.

Efesios 4:30 (Castillian)

30 Y que vuestra manera de vivir no cause tristeza al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de vuestra redención.

El hecho de podemos causarle tristeza, ponerlo triste o agraviarlo significa que el Espíritu Santo tiene sentimientos.

Santiago 4:5 (RV60)

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Santiago 4:5 (EUNSA)

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: "Celosamente nos ama el Espíritu que habita en nosotros"?

Santiago 4:5 (Septuaginta)

5 ¿O pensáis, que en vano la escritura dice: “¿Para envidia codicia el Espíritu que habita en vosotros?”

En estas versiones vemos varias palabras que demuestran que el Espíritu Santo tiene sentimientos: Anhelo, celo, amor, envidia, codicia; palabras que demuestran sus emociones.

Romanos 15:30 (RV60)

30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.

Finalmente el hecho que tenga amor es una prueba que el Espíritu Santo tiene emociones.

La tercera característica que tiene de persona es que tiene voluntad propia.

Hechos 16:6-10 (RV60)

6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;

7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

8 Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.

9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.

10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.


Cuando Pablo y su grupo trataron de ir a la provincia de Asia, el Espíritu Santo no se los permitió, y luego les mostró donde debían ir, a la ciudad de Macedonia.

1 Corintios 12:11 (RV60)

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

1 Corintios 12:11 (BAD)

11 Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.

1 Corintios 12:11 (Castillian)

11 Pero siempre es uno y el mismo Espíritu el que concede tales dones y el que los reparte según su criterio y voluntad.

1 Corintios 12:11 (DHH)

Pero todas estas cosas las hace con su poder el único y mismo Espíritu, dando a cada persona lo que a él mejor le parece.

1 Corintios 12:11 (Jerusalén)

Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

Este verso nos muestra que el Espíritu Santo tiene voluntad, pues hace las cosas como mejor le parece según su propio criterio.

Por lo tanto, queda demostrado que el Espíritu Santo es una persona.

miércoles, agosto 01, 2007

¿Quién es el Espíritu Santo?

En este curso presentaremos la doctrina bíblica del Espíritu Santo a la luz de la revelación de las Escrituras.

En Juan 14:15-17 Jesús nos hablo de la venida del Espíritu Santo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Es tan importante que lo encontramos tanto en el primer capítulo de la Biblia como en el último:

Génesis 1:1-2(RV60)

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.


Apocalipsis 22:17 (RV60)

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

En este curso definiremos quien es el Espíritu Santo, su persona y su deidad.

En primer lugar veremos que el Espíritu Santo es una persona ya que tiene una personalidad definida.

Algunas sectas, como los testigos de Jehová, piensan que el Espíritu Santo es “una fuerza”; tal como lo es la energía y nada más. Niegan su personalidad diciendo que es una influencia impersonal; un ser etéreo, una simple emanación de Dios.

Para demostrar que el Espíritu Santo es una persona veremos cuatro razones por las que el Espíritu Santo es una persona.

sábado, marzo 03, 2007

SMITH WIGGLESWORTH

EL APÓSTOL DE FE



En este artículo voy a colocar una pequeña biografía de Smith Wigglesworth, conocido como "El Apostól de Fe"; por la osadía que tuvo en sus predicaciones; por sus escritos y las más de 23 resurrecciones de muertos que tuvo en su ministerio.


Nacio Yorkshire, Inglaterra, en 1859.


A los ocho años se convirtió en una Iglesia Metodista y empezó a predicar el Evangelio. siendo su Mamá su primera convertida.


A los diez años se pasó a la Iglesia Anglicana. Luego, a los dieciséis años se fue al Ejército de Salvación, y a los veinte años se fue a trabajar a Liverpool en donde comenzó a dar de comer a los niños pobres de los muelles, con su propio sueldo.


Luego se fue a Bradford en donde se estableció y desarrolló un negocio de gasfitería.


Allí conoció a su esposa Polly, quien fue una gran bendición para su vida: ella le enseñó a leer y escribir; y fue quien le ayudo moldear su fuerte carácter.


Ella predicaba el Evangelio en campañas de salvación y él ayudaba como ujier: saludaba a las personas en la puerta, repartía himnarios y hablaba con los recién convertidas en el altar.


Los martes, acostumbraban ir a Leeds, donde habían reuniones semanales de sanidad divina; y donde Polly fue sanada.


En una ocasión en que los líderes de su Iglesia debían viajar a una serie de reuniones; le pidieron que se hiciera cargo de los servicios de la Iglesia en Bradford mientras ellos regresaban, algo a lo que aunque no le gusto mucho la idea decidió someterse. En su primera prédica 15 personas fueron sanadas por Dios.


Luego, mientras el tuvo una grave apendicitis que casi lo mata, porque él se negaba ha ser operado; vino una hermana con un jovencito, quien joven oró por él diciendo: “Sal fuera demonio en el nombre de Jesús” e inmediatamente fue sanado; como el decía, desde ese momento cada vez que oraba por alguien con apendicitis hacía lo mismo.


Se sintió tan bien, que inmediatamente se fue a hacer un trabajo de gasfitería que le solicitó una señora .


Debido a estas cosas empezó su ministerio de sanidad, aún antes de recibir el Bautismo con él Espíritu Santo, y fue reconocido como predicador en el Bradford y sus alrededores, en donde ministró hasta los 48 años de edad. En sus servicios muchísima gente se convertía y era sanada.


Mucha gente criticaba su falta de educación, pero él solo decía: “No soy un erudito, soy un hombre de un solo libro: La Biblia”.


En 1907, cuando tenía 48 años, recibió el Bautismo con él Espíritu Santo, su carácter y estilo de vida cambiaron radicalmente. Fue llamado por Dios como evangelista y enviado a las naciones, por lo que desde ese momento trabajó siempre con total independencia respecto de las denominaciones, pero con mucha cercanía y amor con los Pastores e Iglesias que le abrieron las puertas.


Empezó a ministrar en grandes reuniones de sanidad y milagros, en las que impartía fe a las multitudes, predicaba el mensaje de salvación, oraba por los enfermos e invitaba a los creyentes a recibir el Bautismo con él Espíritu Santo.


En la puerta de sus oficinas en Bowland Street había un aviso que decía: “Yo soy tu Dios. Él que te sana”. Esto causaba gran impacto en las personas que lo leían.


Llegó a ser conocido como el “Apóstol de la Fe”. Su ministerio se caracterizó por los grandes milagros; señales extraordinarias y las cerca de veintitrés resurrecciones registradas.


Muchas personas se sorprendían por sus métodos, que algunas veces parecían rudos pero que traían bendición a las personas. El decía: “No se puede tratar suavemente al diablo” y también decía: “Dios es tan grande. Siempre tiene algo nuevo”. En los libros que se han escrito acerca de él, encontramos las más formas de orar y de ministrar más diversas y fuera de lo común, seguidas de sorprendentes sanidades y milagros extraordinarios.


Un caso clásico fue la resurrección de su vecino que no quería convertirse a Jesús. Un día llamaron a su casa para decirle que se había muerto. El empezó a cambiarse rapidamente, por lo que Polly le dijo "¿Por que te apuras? ¡Ya no puedes hacer nada!" Y el le respondió a Polly: "Te equivocas, ahora puedo hacer algo."

Fue a la casa de su vecino, lo resucito y le pregunto: "¿Ahora quieres recibir a Jesús?"; "si, ahora si". le respondió.


Solamente con llegar a un lugar causaba impacto a su alrededor, porque se sentía la Presencia del Espíritu Santo en él. No aceptaba lisonjas porque para él era claro que la gloria solo es para el Señor Jesús, y era implacable con los vanidosos que se atrevían a decir que eran siervos de Dios.


Smith Wigglesworth encarnaba la fe y el amor; tenía un perfecto equilibrio entre la profunda espiritualidad de un siervo ungido y la absoluta practicidad de un hombre sabio. Un ejemplo de su amor pastoral se deja ver en su costumbre de usar saco y zapatos delgados cuando predicaba al aire libre, así se daba cuenta cuando las personas más pobres empezaran a sentir frío y sabía que era hora de acabar la reunión.

Su amada esposa Polly partió con el Señor en 1913, pero antes tuvo que convencerlo de que Dios la estaba llamando, porque él no la dejaba ir. Solo cuando Dios le habló la dejó partir. Desde entonces, su hija Alice lo acompañaba en los viajes.

Me acuerdo de un libro que leí cuando recién me convertí: "Siempre adelante siguiendo la visión celestial", de Lester Sumrall; en el leí este testimonio; que posteriormente lo escuche del mismo Lester Sumrall en 1988.

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y el gobierno inglés le pidió a todos los extranjeros que abandonaran Gran Bretaña por su propia protección, por eso Lester Sumrall se fue a despedir de Smith Wigglesworth.

En esa ocasión, sabiendo que era la última vez que lo vería, oró por él, con sus ojos llenos de lágrimas y le dijo:

“Veo el más grande avivamiento de la historia de la humanidad que viene al mundo como nunca antes se vio. Veo a los muertos levantarse. Veo toda clase de enfermedades sanadas. Veo hospitales enteros vacíos. Incontables y numerosísimas multitudes serán salvas. Nadie podrá decir cuantos fueron los que se convirtieron porque no podrán contarlos debida a la gran cantidad de personas. Ninguna enfermedad podrá ponerse delante del pueblo de Dios. Este será un avivamiento mundial, no local, será una explosión del poder la unción de Dios sobre todos los hombres."

Luego abrió los ojos, y le dijo mirándolo fijamente: "Yo no lo veré, pero tú si lo verás. El Señor dice que yo debo ir a recibir mi recompensa, pero que tú verás la poderosa obra que Él hará sobre la tierra en los últimos días.”


Smith Wigglesworth murió el 12 de Marzo de 1947, a la edad de 87 años, completamente sano a pesar de su avanzada edad y duro trabajo.

Su vida y ministerio son un ejemplo para nosotros.

Debemos seguir el ejemplo de personas como él, gente que dio todo por Dios, creyendo en Su Palabra y recibiendo.


El Pentecostal Conservador

domingo, diciembre 03, 2006

Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada mas lejos de la verdad. Al momento de recibir a Jesús es cierto que recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Pero eso no es todo.

En Juan 20 vemos el Nuevo Nacimiento de los discípulos de Jesucristo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

En Juan 7:37-39 se encuentra la obra que ocurre en nosotros en el bautismo del Espíritu: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aun glorificado."

Cuando recibí el Espíritu Santo, ocurrió algo especial en mi, empecé a tener un gozo que no había tenido antes. Era como si ríos de agua viva corrieran de mi interior.

Ciertamente no tuve ninguna sensación física externa. Sencillamente impusieron manos sobre mi, y empecé ha hablar en lenguas; yo veía a mis amigos teniendo experiencias gloriosas, algunos me dijeron que habían sentido como un fuego que entraba a ellos. Pero yo no; como dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Las sensaciones son engañosas. Al ver lo que pasaba con los demás, me sentí triste, aunque estaba orando en lenguas, me preguntaron si había recibido, yo les dije que no, y seguí orando en lenguas; entonces alguien me preguntó: “Y entonces, ¿qué estas hablando?” Estaba hablando en lenguas y no me había dado cuenta.

Gracias a Dios no tuve ninguna sensación física, más adelante en mi caminar con Dios, aprendí a depender de El y no de mis sensaciones.

Poder de lo Alto

En Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” El bautismo del Espíritu es ser investido con poder de lo alto.

La palabra investido es enduo, que significa: Poner algo sobre uno, ser vestido por alguien. La palabra poder es dunamis, que significa: Poder o habilidad. Es interesante ver que Jesús también recibió este poder dunamis después de recibir el Bautismo del Espíritu Santo luego de ser bautizado en agua por Juan.

Lucas 4:14
14 Y Jesús volvió en el poder (dunamis) del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Fue algo tan importante para el ministerio de Jesús que se relata en los cuatro evangelios (Mateo 3:13-17, Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33)

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

El Bautismo del Espíritu es la llave para el poder de Dios

Poder Para Testificar

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder para ser testigos.

Una de las cosas principales que ocurrió en mi vida cuando recibí el Espíritu Santo fue la facilidad para ganar a la gente para Jesucristo. Tenía solo dos meses de creyente, pero de pronto vi como las personas empezaban a recibir a Jesús.

Recuerdo una ocasión en que estábamos reunido los cuatro discípulos del líder del grupo de jóvenes donde recibí a Jesús. Era un grupo hermoso pero no creían en el Bautismo del Espíritu Santo. El ayudante de este líder nos preguntó a cuantas personas habíamos ganado para Jesús. Primero le preguntaron al que tenía mas tiempo, uno dos años, y el dijo que ninguno; luego le preguntaron al siguiente que tenía un año y dos meses, el dijo que dos personas; después al que tenía ocho meses y el dijo que a uno; y al final me preguntaron a mi, que era el que tenía menos tiempo, solamente cuatro meses, y les dije que había ganado 25 personas.

¿Qué hizo la diferencia? El Bautismo del Espíritu Santo. Yo lo había recibido, pero ellos no creían que fuese de Dios. Sin embargo, uno de sus frutos se estaba manifestando en mi vida; el poder para testificar. Veintiséis años después ese poder continúa, no lo he perdido.

Hace unos años Chile, fui a la casa de una hermana, que tenía 36 años de creyente, es decir, ella recibió a Jesús el año que yo nací. Durante todo ese tiempo ella le estuvo predicando a su esposo, fueron muchos pastores, evangelistas y hermanos para predicarle, y el no se convertía; y cuando le compartí, en menos de quince minutos recibió a Jesús. ¡Aleluya! El Bautismo del Espíritu Santo nos da el poder para testificar.

Desde que recibí a Jesús ese poder ha estado en mí, y esta sobre todo aquel que recibe el Bautismo del Espíritu Santo. Ciertamente tu puedes ganar gente sin haber sido bautizado por el Espíritu Santo; el joven que me ganó no lo había recibido, pero el tenerlo hace la diferencia.

La Evidencia del Bautismo del Espíritu

En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Ellos comenzaron ha hablar en otra lenguas; no fue el Espíritu Santo sino ellos. Mucha gente se confunde con esto, piensan que es el Espíritu Santo quien hablará por ellos, pero están equivocados.

Una vez le impuse las manos a una señora, el poder de Dios entró en ella, pero no habló en lenguas. Le pregunte: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó: “El Espíritu Santo.” Le dije que lea Hechos 2:4 y le volví a preguntar: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó nuevamente: “El Espíritu Santo.” Después de hacer lo mismo cuatro veces, ella leyó: “Y – fueron – todos – llenos – del – Espíritu – Santo, - y – comenzaron – a – hablar – en – otras – lenguas – según – el – Espíritu – le – daba – que – hablasen.” En ese momento ella se dio cuenta y me dijo: “Ellos fueron los que hablaron en lenguas, no el Espíritu Santo.”

Yo le pregunté: “Entonces quien hablará en lenguas, ¿usted o él Espíritu Santo?” Ella me contestó: “Yo hablaré en lenguas.” Le volví a imponer las manos, y al instante ella recibió el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

En la conversión de Cornelio y los suyos en el Capítulo décimo de Hechos, podemos ver algo muy interesante.

Hechos 10:44-47
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Si vemos los Capítulos 10 y 11 vemos que los creyentes hebreos pensaban que la salvación era solo para ellos, no entendían que Dios también había provisto salvación para los gentiles. ¿Cómo supieron que Dios proveyó salvación para los gentiles? Porque recibieron el Espíritu Santo tal como ellos (Vs. 47). ¿Cómo supieron que habían recibido el Espíritu Santo? Porque les oyeron que hablaron en lenguas y magnificaron a Dios (Vs. 46).

La evidencia inicial que una persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas.

En Hechos 19 nos encontramos otra vez con las lenguas.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando Pablo les impuso las manos a estos doce discípulos de Juan, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Es lo que me pasó a mi, como no sentí nada cuando recibí el Espíritu Santo, pensé que no había recibido nada. Pero mis amigos y yo supimos que lo había recibido porque estaba hablando en lenguas. Esa evidencia inicial nos hizo saber que había recibido ya el Espíritu Santo.

Recuerda: la forma como uno puede saber que ha recibido el Espíritu Santo es porque habla en lenguas.

Hace unos días estaba predicando en una iglesia; Dios me había dicho que hable acerca del Bautismo del Espíritu Santo. Después de compartir la Palabra, hice el llamado para que la gente recibiese el Espíritu Santo, prácticamente pasó toda la iglesia, parece que solamente el Pastor y algún otro hermano lo había recibido.

Después de la ministración cerca del 70% de los hermanos había recibido el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Cómo supimos que lo habían recibido? Porque estaban hablando en lenguas.

¡Si! El hablar en lenguas es la evidencia de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo.

Una Experiencia Continua

En Efesios 5:18-20 vemos que el Bautismo del Espíritu es una experiencia continua.

Efesios 5:18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Una traducción literal del griego es: “sed siendo llenos.” Es decir, que debemos estar siendo llenados continuamente del Espíritu Santo.
En Hechos 4:31 vemos que los mismos discípulos que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés tuvieron otra experiencia similar.

Hechos 4:31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios.

El ser lleno del Espíritu Santo no es algo que ocurre una vez y nunca más. Es algo que podemos experimentar en nuestra vida diaria. En 2 Timoteo 1:6 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Es decir, somos nosotros los que debemos avivar el Espíritu Santo en nuestro interior.

¿Cómo lo hacemos? Principalmente por medio de la oración en lenguas. Como hemos visto en los pasajes anteriores, cada vez que alguien fue lleno del Espíritu, habló en lenguas.

Además hablando con salmos, himnos y cánticos espirituales. Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o puede que no; sin embargo, hay un elemento de poesía al respecto. Puede ser cantando, entonado o simplemente recitado. Un himno es una canción de alabanza y adoración dirigida y dedicada a Dios. Un cántico espiritual es una canción que da revelación de la Palabra que el Espíritu Santo le ha dado.

En Colosenses 3:16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Los salmos, himnos y cánticos espirituales son dados por el Espíritu Santo; y son basados en la Biblia, porque cualquier cosa que da el Espíritu Santo es basado en ella.

Debemos dejar que el Espíritu Santo nos de estas cosas en nuestra vida diaria, para mantener una vida llena del Espíritu Santo.
Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada mas lejos de la verdad. Al momento de recibir a Jesús es cierto que recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Pero eso no es todo.

En Juan 20 vemos el Nuevo Nacimiento de los discípulos de Jesucristo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

En Juan 7:37-39 se encuentra la obra que ocurre en nosotros en el bautismo del Espíritu: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aun glorificado."

Cuando recibí el Espíritu Santo, ocurrió algo especial en mi, empecé a tener un gozo que no había tenido antes. Era como si ríos de agua viva corrieran de mi interior.

Ciertamente no tuve ninguna sensación física externa. Sencillamente impusieron manos sobre mi, y empecé ha hablar en lenguas; yo veía a mis amigos teniendo experiencias gloriosas, algunos me dijeron que habían sentido como un fuego que entraba a ellos. Pero yo no; como dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Las sensaciones son engañosas. Al ver lo que pasaba con los demás, me sentí triste, aunque estaba orando en lenguas, me preguntaron si había recibido, yo les dije que no, y seguí orando en lenguas; entonces alguien me preguntó: “Y entonces, ¿qué estas hablando?” Estaba hablando en lenguas y no me había dado cuenta.

Gracias a Dios no tuve ninguna sensación física, más adelante en mi caminar con Dios, aprendí a depender de El y no de mis sensaciones.

Poder de lo Alto

En Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” El bautismo del Espíritu es ser investido con poder de lo alto.

La palabra investido es enduo, que significa: Poner algo sobre uno, ser vestido por alguien. La palabra poder es dunamis, que significa: Poder o habilidad. Es interesante ver que Jesús también recibió este poder dunamis después de recibir el Bautismo del Espíritu Santo luego de ser bautizado en agua por Juan.

Lucas 4:14
14 Y Jesús volvió en el poder (dunamis) del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Fue algo tan importante para el ministerio de Jesús que se relata en los cuatro evangelios (Mateo 3:13-17, Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33)

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

El Bautismo del Espíritu es la llave para el poder de Dios

Poder Para Testificar

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder para ser testigos.

Una de las cosas principales que ocurrió en mi vida cuando recibí el Espíritu Santo fue la facilidad para ganar a la gente para Jesucristo. Tenía solo dos meses de creyente, pero de pronto vi como las personas empezaban a recibir a Jesús.

Recuerdo una ocasión en que estábamos reunido los cuatro discípulos del líder del grupo de jóvenes donde recibí a Jesús. Era un grupo hermoso pero no creían en el Bautismo del Espíritu Santo. El ayudante de este líder nos preguntó a cuantas personas habíamos ganado para Jesús. Primero le preguntaron al que tenía mas tiempo, uno dos años, y el dijo que ninguno; luego le preguntaron al siguiente que tenía un año y dos meses, el dijo que dos personas; después al que tenía ocho meses y el dijo que a uno; y al final me preguntaron a mi, que era el que tenía menos tiempo, solamente cuatro meses, y les dije que había ganado 25 personas.

¿Qué hizo la diferencia? El Bautismo del Espíritu Santo. Yo lo había recibido, pero ellos no creían que fuese de Dios. Sin embargo, uno de sus frutos se estaba manifestando en mi vida; el poder para testificar. Veintiséis años después ese poder continúa, no lo he perdido.

Hace unos años Chile, fui a la casa de una hermana, que tenía 36 años de creyente, es decir, ella recibió a Jesús el año que yo nací. Durante todo ese tiempo ella le estuvo predicando a su esposo, fueron muchos pastores, evangelistas y hermanos para predicarle, y el no se convertía; y cuando le compartí, en menos de quince minutos recibió a Jesús. ¡Aleluya! El Bautismo del Espíritu Santo nos da el poder para testificar.

Desde que recibí a Jesús ese poder ha estado en mí, y esta sobre todo aquel que recibe el Bautismo del Espíritu Santo. Ciertamente tu puedes ganar gente sin haber sido bautizado por el Espíritu Santo; el joven que me ganó no lo había recibido, pero el tenerlo hace la diferencia.

La Evidencia del Bautismo del Espíritu

En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Ellos comenzaron ha hablar en otra lenguas; no fue el Espíritu Santo sino ellos. Mucha gente se confunde con esto, piensan que es el Espíritu Santo quien hablará por ellos, pero están equivocados.

Una vez le impuse las manos a una señora, el poder de Dios entró en ella, pero no habló en lenguas. Le pregunte: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó: “El Espíritu Santo.” Le dije que lea Hechos 2:4 y le volví a preguntar: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó nuevamente: “El Espíritu Santo.” Después de hacer lo mismo cuatro veces, ella leyó: “Y – fueron – todos – llenos – del – Espíritu – Santo, - y – comenzaron – a – hablar – en – otras – lenguas – según – el – Espíritu – le – daba – que – hablasen.” En ese momento ella se dio cuenta y me dijo: “Ellos fueron los que hablaron en lenguas, no el Espíritu Santo.”

Yo le pregunté: “Entonces quien hablará en lenguas, ¿usted o él Espíritu Santo?” Ella me contestó: “Yo hablaré en lenguas.” Le volví a imponer las manos, y al instante ella recibió el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

En la conversión de Cornelio y los suyos en el Capítulo décimo de Hechos, podemos ver algo muy interesante.

Hechos 10:44-47
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Si vemos los Capítulos 10 y 11 vemos que los creyentes hebreos pensaban que la salvación era solo para ellos, no entendían que Dios también había provisto salvación para los gentiles. ¿Cómo supieron que Dios proveyó salvación para los gentiles? Porque recibieron el Espíritu Santo tal como ellos (Vs. 47). ¿Cómo supieron que habían recibido el Espíritu Santo? Porque les oyeron que hablaron en lenguas y magnificaron a Dios (Vs. 46).

La evidencia inicial que una persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas.

En Hechos 19 nos encontramos otra vez con las lenguas.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando Pablo les impuso las manos a estos doce discípulos de Juan, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Es lo que me pasó a mi, como no sentí nada cuando recibí el Espíritu Santo, pensé que no había recibido nada. Pero mis amigos y yo supimos que lo había recibido porque estaba hablando en lenguas. Esa evidencia inicial nos hizo saber que había recibido ya el Espíritu Santo.

Recuerda: la forma como uno puede saber que ha recibido el Espíritu Santo es porque habla en lenguas.

Hace unos días estaba predicando en una iglesia; Dios me había dicho que hable acerca del Bautismo del Espíritu Santo. Después de compartir la Palabra, hice el llamado para que la gente recibiese el Espíritu Santo, prácticamente pasó toda la iglesia, parece que solamente el Pastor y algún otro hermano lo había recibido.

Después de la ministración cerca del 70% de los hermanos había recibido el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Cómo supimos que lo habían recibido? Porque estaban hablando en lenguas.

¡Si! El hablar en lenguas es la evidencia de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo.

Una Experiencia Continua

En Efesios 5:18-20 vemos que el Bautismo del Espíritu es una experiencia continua.

Efesios 5:18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Una traducción literal del griego es: “sed siendo llenos.” Es decir, que debemos estar siendo llenados continuamente del Espíritu Santo.
En Hechos 4:31 vemos que los mismos discípulos que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés tuvieron otra experiencia similar.

Hechos 4:31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios.

El ser lleno del Espíritu Santo no es algo que ocurre una vez y nunca más. Es algo que podemos experimentar en nuestra vida diaria. En 2 Timoteo 1:6 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Es decir, somos nosotros los que debemos avivar el Espíritu Santo en nuestro interior.

¿Cómo lo hacemos? Principalmente por medio de la oración en lenguas. Como hemos visto en los pasajes anteriores, cada vez que alguien fue lleno del Espíritu, habló en lenguas.

Además hablando con salmos, himnos y cánticos espirituales. Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o puede que no; sin embargo, hay un elemento de poesía al respecto. Puede ser cantando, entonado o simplemente recitado. Un himno es una canción de alabanza y adoración dirigida y dedicada a Dios. Un cántico espiritual es una canción que da revelación de la Palabra que el Espíritu Santo le ha dado.

En Colosenses 3:16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Los salmos, himnos y cánticos espirituales son dados por el Espíritu Santo; y son basados en la Biblia, porque cualquier cosa que da el Espíritu Santo es basado en ella.

Debemos dejar que el Espíritu Santo nos de estas cosas en nuestra vida diaria, para mantener una vida llena del Espíritu Santo.

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