lunes, agosto 06, 2007

Cuatro Razones por las que el Espíritu Santo es una Persona


Primera Parte


Primera Razón

Posee Atributos y/o Cualidades Personales

Para poder definir a alguien como persona debe tener inteligencia, emociones y voluntad.

La primera característica de una persona es su inteligencia.

La inteligencia es la capacidad para razonar, juzgar, discernir, pensar y valorar las cosas; es lo que nos da la habilidad para enfrentar los problemas que afrontamos en la vida diaria.

1 Corintios 2:10-12 (RV60)

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

1 Corintios 2:10-12 (NVI)

10 Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.

11 En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.

12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.

Según este pasaje, de la misma manera que el espíritu humano conoce las cosas y pensamientos del hombre, el Espíritu Santo conoce las cosas y pensamientos de Dios.

Juan 14:26 (RV60)

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 14:26 (PDT)

26 Pero el Consejero les enseñará y recordará todo lo que les dije. El Espíritu Santo es el Consejero que el Padre enviará en mi nombre.

El hecho de que pueda enseñarnos, recordarnos y aconsejarnos nos demuestra que el Espíritu Santo tiene inteligencia; si no la tuviera no podría hacerlo.

Isaías 11:2 (RV60)

2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Este pasaje junto con los anteriores es la demostración que el Espíritu Santo tiene inteligencia.

La segunda característica de una persona es que tiene emociones.

Efesios 4:30 (RV60)

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (EUNSA)

30 Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con el que habéis sido sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (NVI)

30 No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención.

Efesios 4:30 (PDT)

30 No hagan poner triste al Espíritu Santo, quien es la garantía para su completa liberación en el día señalado.

Efesios 4:30 (Castillian)

30 Y que vuestra manera de vivir no cause tristeza al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de vuestra redención.

El hecho de podemos causarle tristeza, ponerlo triste o agraviarlo significa que el Espíritu Santo tiene sentimientos.

Santiago 4:5 (RV60)

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Santiago 4:5 (EUNSA)

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: "Celosamente nos ama el Espíritu que habita en nosotros"?

Santiago 4:5 (Septuaginta)

5 ¿O pensáis, que en vano la escritura dice: “¿Para envidia codicia el Espíritu que habita en vosotros?”

En estas versiones vemos varias palabras que demuestran que el Espíritu Santo tiene sentimientos: Anhelo, celo, amor, envidia, codicia; palabras que demuestran sus emociones.

Romanos 15:30 (RV60)

30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.

Finalmente el hecho que tenga amor es una prueba que el Espíritu Santo tiene emociones.

La tercera característica que tiene de persona es que tiene voluntad propia.

Hechos 16:6-10 (RV60)

6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;

7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

8 Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.

9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.

10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.


Cuando Pablo y su grupo trataron de ir a la provincia de Asia, el Espíritu Santo no se los permitió, y luego les mostró donde debían ir, a la ciudad de Macedonia.

1 Corintios 12:11 (RV60)

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

1 Corintios 12:11 (BAD)

11 Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.

1 Corintios 12:11 (Castillian)

11 Pero siempre es uno y el mismo Espíritu el que concede tales dones y el que los reparte según su criterio y voluntad.

1 Corintios 12:11 (DHH)

Pero todas estas cosas las hace con su poder el único y mismo Espíritu, dando a cada persona lo que a él mejor le parece.

1 Corintios 12:11 (Jerusalén)

Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

Este verso nos muestra que el Espíritu Santo tiene voluntad, pues hace las cosas como mejor le parece según su propio criterio.

Por lo tanto, queda demostrado que el Espíritu Santo es una persona.

miércoles, agosto 01, 2007

¿Quién es el Espíritu Santo?

En este curso presentaremos la doctrina bíblica del Espíritu Santo a la luz de la revelación de las Escrituras.

En Juan 14:15-17 Jesús nos hablo de la venida del Espíritu Santo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Es tan importante que lo encontramos tanto en el primer capítulo de la Biblia como en el último:

Génesis 1:1-2(RV60)

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.


Apocalipsis 22:17 (RV60)

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

En este curso definiremos quien es el Espíritu Santo, su persona y su deidad.

En primer lugar veremos que el Espíritu Santo es una persona ya que tiene una personalidad definida.

Algunas sectas, como los testigos de Jehová, piensan que el Espíritu Santo es “una fuerza”; tal como lo es la energía y nada más. Niegan su personalidad diciendo que es una influencia impersonal; un ser etéreo, una simple emanación de Dios.

Para demostrar que el Espíritu Santo es una persona veremos cuatro razones por las que el Espíritu Santo es una persona.

sábado, marzo 03, 2007

SMITH WIGGLESWORTH

EL APÓSTOL DE FE



En este artículo voy a colocar una pequeña biografía de Smith Wigglesworth, conocido como "El Apostól de Fe"; por la osadía que tuvo en sus predicaciones; por sus escritos y las más de 23 resurrecciones de muertos que tuvo en su ministerio.


Nacio Yorkshire, Inglaterra, en 1859.


A los ocho años se convirtió en una Iglesia Metodista y empezó a predicar el Evangelio. siendo su Mamá su primera convertida.


A los diez años se pasó a la Iglesia Anglicana. Luego, a los dieciséis años se fue al Ejército de Salvación, y a los veinte años se fue a trabajar a Liverpool en donde comenzó a dar de comer a los niños pobres de los muelles, con su propio sueldo.


Luego se fue a Bradford en donde se estableció y desarrolló un negocio de gasfitería.


Allí conoció a su esposa Polly, quien fue una gran bendición para su vida: ella le enseñó a leer y escribir; y fue quien le ayudo moldear su fuerte carácter.


Ella predicaba el Evangelio en campañas de salvación y él ayudaba como ujier: saludaba a las personas en la puerta, repartía himnarios y hablaba con los recién convertidas en el altar.


Los martes, acostumbraban ir a Leeds, donde habían reuniones semanales de sanidad divina; y donde Polly fue sanada.


En una ocasión en que los líderes de su Iglesia debían viajar a una serie de reuniones; le pidieron que se hiciera cargo de los servicios de la Iglesia en Bradford mientras ellos regresaban, algo a lo que aunque no le gusto mucho la idea decidió someterse. En su primera prédica 15 personas fueron sanadas por Dios.


Luego, mientras el tuvo una grave apendicitis que casi lo mata, porque él se negaba ha ser operado; vino una hermana con un jovencito, quien joven oró por él diciendo: “Sal fuera demonio en el nombre de Jesús” e inmediatamente fue sanado; como el decía, desde ese momento cada vez que oraba por alguien con apendicitis hacía lo mismo.


Se sintió tan bien, que inmediatamente se fue a hacer un trabajo de gasfitería que le solicitó una señora .


Debido a estas cosas empezó su ministerio de sanidad, aún antes de recibir el Bautismo con él Espíritu Santo, y fue reconocido como predicador en el Bradford y sus alrededores, en donde ministró hasta los 48 años de edad. En sus servicios muchísima gente se convertía y era sanada.


Mucha gente criticaba su falta de educación, pero él solo decía: “No soy un erudito, soy un hombre de un solo libro: La Biblia”.


En 1907, cuando tenía 48 años, recibió el Bautismo con él Espíritu Santo, su carácter y estilo de vida cambiaron radicalmente. Fue llamado por Dios como evangelista y enviado a las naciones, por lo que desde ese momento trabajó siempre con total independencia respecto de las denominaciones, pero con mucha cercanía y amor con los Pastores e Iglesias que le abrieron las puertas.


Empezó a ministrar en grandes reuniones de sanidad y milagros, en las que impartía fe a las multitudes, predicaba el mensaje de salvación, oraba por los enfermos e invitaba a los creyentes a recibir el Bautismo con él Espíritu Santo.


En la puerta de sus oficinas en Bowland Street había un aviso que decía: “Yo soy tu Dios. Él que te sana”. Esto causaba gran impacto en las personas que lo leían.


Llegó a ser conocido como el “Apóstol de la Fe”. Su ministerio se caracterizó por los grandes milagros; señales extraordinarias y las cerca de veintitrés resurrecciones registradas.


Muchas personas se sorprendían por sus métodos, que algunas veces parecían rudos pero que traían bendición a las personas. El decía: “No se puede tratar suavemente al diablo” y también decía: “Dios es tan grande. Siempre tiene algo nuevo”. En los libros que se han escrito acerca de él, encontramos las más formas de orar y de ministrar más diversas y fuera de lo común, seguidas de sorprendentes sanidades y milagros extraordinarios.


Un caso clásico fue la resurrección de su vecino que no quería convertirse a Jesús. Un día llamaron a su casa para decirle que se había muerto. El empezó a cambiarse rapidamente, por lo que Polly le dijo "¿Por que te apuras? ¡Ya no puedes hacer nada!" Y el le respondió a Polly: "Te equivocas, ahora puedo hacer algo."

Fue a la casa de su vecino, lo resucito y le pregunto: "¿Ahora quieres recibir a Jesús?"; "si, ahora si". le respondió.


Solamente con llegar a un lugar causaba impacto a su alrededor, porque se sentía la Presencia del Espíritu Santo en él. No aceptaba lisonjas porque para él era claro que la gloria solo es para el Señor Jesús, y era implacable con los vanidosos que se atrevían a decir que eran siervos de Dios.


Smith Wigglesworth encarnaba la fe y el amor; tenía un perfecto equilibrio entre la profunda espiritualidad de un siervo ungido y la absoluta practicidad de un hombre sabio. Un ejemplo de su amor pastoral se deja ver en su costumbre de usar saco y zapatos delgados cuando predicaba al aire libre, así se daba cuenta cuando las personas más pobres empezaran a sentir frío y sabía que era hora de acabar la reunión.

Su amada esposa Polly partió con el Señor en 1913, pero antes tuvo que convencerlo de que Dios la estaba llamando, porque él no la dejaba ir. Solo cuando Dios le habló la dejó partir. Desde entonces, su hija Alice lo acompañaba en los viajes.

Me acuerdo de un libro que leí cuando recién me convertí: "Siempre adelante siguiendo la visión celestial", de Lester Sumrall; en el leí este testimonio; que posteriormente lo escuche del mismo Lester Sumrall en 1988.

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y el gobierno inglés le pidió a todos los extranjeros que abandonaran Gran Bretaña por su propia protección, por eso Lester Sumrall se fue a despedir de Smith Wigglesworth.

En esa ocasión, sabiendo que era la última vez que lo vería, oró por él, con sus ojos llenos de lágrimas y le dijo:

“Veo el más grande avivamiento de la historia de la humanidad que viene al mundo como nunca antes se vio. Veo a los muertos levantarse. Veo toda clase de enfermedades sanadas. Veo hospitales enteros vacíos. Incontables y numerosísimas multitudes serán salvas. Nadie podrá decir cuantos fueron los que se convirtieron porque no podrán contarlos debida a la gran cantidad de personas. Ninguna enfermedad podrá ponerse delante del pueblo de Dios. Este será un avivamiento mundial, no local, será una explosión del poder la unción de Dios sobre todos los hombres."

Luego abrió los ojos, y le dijo mirándolo fijamente: "Yo no lo veré, pero tú si lo verás. El Señor dice que yo debo ir a recibir mi recompensa, pero que tú verás la poderosa obra que Él hará sobre la tierra en los últimos días.”


Smith Wigglesworth murió el 12 de Marzo de 1947, a la edad de 87 años, completamente sano a pesar de su avanzada edad y duro trabajo.

Su vida y ministerio son un ejemplo para nosotros.

Debemos seguir el ejemplo de personas como él, gente que dio todo por Dios, creyendo en Su Palabra y recibiendo.


El Pentecostal Conservador

domingo, diciembre 03, 2006

Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada mas lejos de la verdad. Al momento de recibir a Jesús es cierto que recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Pero eso no es todo.

En Juan 20 vemos el Nuevo Nacimiento de los discípulos de Jesucristo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

En Juan 7:37-39 se encuentra la obra que ocurre en nosotros en el bautismo del Espíritu: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aun glorificado."

Cuando recibí el Espíritu Santo, ocurrió algo especial en mi, empecé a tener un gozo que no había tenido antes. Era como si ríos de agua viva corrieran de mi interior.

Ciertamente no tuve ninguna sensación física externa. Sencillamente impusieron manos sobre mi, y empecé ha hablar en lenguas; yo veía a mis amigos teniendo experiencias gloriosas, algunos me dijeron que habían sentido como un fuego que entraba a ellos. Pero yo no; como dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Las sensaciones son engañosas. Al ver lo que pasaba con los demás, me sentí triste, aunque estaba orando en lenguas, me preguntaron si había recibido, yo les dije que no, y seguí orando en lenguas; entonces alguien me preguntó: “Y entonces, ¿qué estas hablando?” Estaba hablando en lenguas y no me había dado cuenta.

Gracias a Dios no tuve ninguna sensación física, más adelante en mi caminar con Dios, aprendí a depender de El y no de mis sensaciones.

Poder de lo Alto

En Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” El bautismo del Espíritu es ser investido con poder de lo alto.

La palabra investido es enduo, que significa: Poner algo sobre uno, ser vestido por alguien. La palabra poder es dunamis, que significa: Poder o habilidad. Es interesante ver que Jesús también recibió este poder dunamis después de recibir el Bautismo del Espíritu Santo luego de ser bautizado en agua por Juan.

Lucas 4:14
14 Y Jesús volvió en el poder (dunamis) del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Fue algo tan importante para el ministerio de Jesús que se relata en los cuatro evangelios (Mateo 3:13-17, Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33)

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

El Bautismo del Espíritu es la llave para el poder de Dios

Poder Para Testificar

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder para ser testigos.

Una de las cosas principales que ocurrió en mi vida cuando recibí el Espíritu Santo fue la facilidad para ganar a la gente para Jesucristo. Tenía solo dos meses de creyente, pero de pronto vi como las personas empezaban a recibir a Jesús.

Recuerdo una ocasión en que estábamos reunido los cuatro discípulos del líder del grupo de jóvenes donde recibí a Jesús. Era un grupo hermoso pero no creían en el Bautismo del Espíritu Santo. El ayudante de este líder nos preguntó a cuantas personas habíamos ganado para Jesús. Primero le preguntaron al que tenía mas tiempo, uno dos años, y el dijo que ninguno; luego le preguntaron al siguiente que tenía un año y dos meses, el dijo que dos personas; después al que tenía ocho meses y el dijo que a uno; y al final me preguntaron a mi, que era el que tenía menos tiempo, solamente cuatro meses, y les dije que había ganado 25 personas.

¿Qué hizo la diferencia? El Bautismo del Espíritu Santo. Yo lo había recibido, pero ellos no creían que fuese de Dios. Sin embargo, uno de sus frutos se estaba manifestando en mi vida; el poder para testificar. Veintiséis años después ese poder continúa, no lo he perdido.

Hace unos años Chile, fui a la casa de una hermana, que tenía 36 años de creyente, es decir, ella recibió a Jesús el año que yo nací. Durante todo ese tiempo ella le estuvo predicando a su esposo, fueron muchos pastores, evangelistas y hermanos para predicarle, y el no se convertía; y cuando le compartí, en menos de quince minutos recibió a Jesús. ¡Aleluya! El Bautismo del Espíritu Santo nos da el poder para testificar.

Desde que recibí a Jesús ese poder ha estado en mí, y esta sobre todo aquel que recibe el Bautismo del Espíritu Santo. Ciertamente tu puedes ganar gente sin haber sido bautizado por el Espíritu Santo; el joven que me ganó no lo había recibido, pero el tenerlo hace la diferencia.

La Evidencia del Bautismo del Espíritu

En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Ellos comenzaron ha hablar en otra lenguas; no fue el Espíritu Santo sino ellos. Mucha gente se confunde con esto, piensan que es el Espíritu Santo quien hablará por ellos, pero están equivocados.

Una vez le impuse las manos a una señora, el poder de Dios entró en ella, pero no habló en lenguas. Le pregunte: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó: “El Espíritu Santo.” Le dije que lea Hechos 2:4 y le volví a preguntar: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó nuevamente: “El Espíritu Santo.” Después de hacer lo mismo cuatro veces, ella leyó: “Y – fueron – todos – llenos – del – Espíritu – Santo, - y – comenzaron – a – hablar – en – otras – lenguas – según – el – Espíritu – le – daba – que – hablasen.” En ese momento ella se dio cuenta y me dijo: “Ellos fueron los que hablaron en lenguas, no el Espíritu Santo.”

Yo le pregunté: “Entonces quien hablará en lenguas, ¿usted o él Espíritu Santo?” Ella me contestó: “Yo hablaré en lenguas.” Le volví a imponer las manos, y al instante ella recibió el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

En la conversión de Cornelio y los suyos en el Capítulo décimo de Hechos, podemos ver algo muy interesante.

Hechos 10:44-47
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Si vemos los Capítulos 10 y 11 vemos que los creyentes hebreos pensaban que la salvación era solo para ellos, no entendían que Dios también había provisto salvación para los gentiles. ¿Cómo supieron que Dios proveyó salvación para los gentiles? Porque recibieron el Espíritu Santo tal como ellos (Vs. 47). ¿Cómo supieron que habían recibido el Espíritu Santo? Porque les oyeron que hablaron en lenguas y magnificaron a Dios (Vs. 46).

La evidencia inicial que una persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas.

En Hechos 19 nos encontramos otra vez con las lenguas.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando Pablo les impuso las manos a estos doce discípulos de Juan, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Es lo que me pasó a mi, como no sentí nada cuando recibí el Espíritu Santo, pensé que no había recibido nada. Pero mis amigos y yo supimos que lo había recibido porque estaba hablando en lenguas. Esa evidencia inicial nos hizo saber que había recibido ya el Espíritu Santo.

Recuerda: la forma como uno puede saber que ha recibido el Espíritu Santo es porque habla en lenguas.

Hace unos días estaba predicando en una iglesia; Dios me había dicho que hable acerca del Bautismo del Espíritu Santo. Después de compartir la Palabra, hice el llamado para que la gente recibiese el Espíritu Santo, prácticamente pasó toda la iglesia, parece que solamente el Pastor y algún otro hermano lo había recibido.

Después de la ministración cerca del 70% de los hermanos había recibido el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Cómo supimos que lo habían recibido? Porque estaban hablando en lenguas.

¡Si! El hablar en lenguas es la evidencia de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo.

Una Experiencia Continua

En Efesios 5:18-20 vemos que el Bautismo del Espíritu es una experiencia continua.

Efesios 5:18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Una traducción literal del griego es: “sed siendo llenos.” Es decir, que debemos estar siendo llenados continuamente del Espíritu Santo.
En Hechos 4:31 vemos que los mismos discípulos que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés tuvieron otra experiencia similar.

Hechos 4:31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios.

El ser lleno del Espíritu Santo no es algo que ocurre una vez y nunca más. Es algo que podemos experimentar en nuestra vida diaria. En 2 Timoteo 1:6 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Es decir, somos nosotros los que debemos avivar el Espíritu Santo en nuestro interior.

¿Cómo lo hacemos? Principalmente por medio de la oración en lenguas. Como hemos visto en los pasajes anteriores, cada vez que alguien fue lleno del Espíritu, habló en lenguas.

Además hablando con salmos, himnos y cánticos espirituales. Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o puede que no; sin embargo, hay un elemento de poesía al respecto. Puede ser cantando, entonado o simplemente recitado. Un himno es una canción de alabanza y adoración dirigida y dedicada a Dios. Un cántico espiritual es una canción que da revelación de la Palabra que el Espíritu Santo le ha dado.

En Colosenses 3:16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Los salmos, himnos y cánticos espirituales son dados por el Espíritu Santo; y son basados en la Biblia, porque cualquier cosa que da el Espíritu Santo es basado en ella.

Debemos dejar que el Espíritu Santo nos de estas cosas en nuestra vida diaria, para mantener una vida llena del Espíritu Santo.
Las Dos Obras del Espíritu Santo en el Creyente

Muchos creyentes piensan que cuando reciben a Jesús, reciben toda la experiencia que tendrán en su vida con el Espíritu Santo que tendrán en su vida. Nada mas lejos de la verdad. Al momento de recibir a Jesús es cierto que recibimos al Espíritu Santo; que viene a ser las arras de nuestra herencia; es decir la garantía que tenemos la vida eterna

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la Palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Pero eso no es todo.

En Juan 20 vemos el Nuevo Nacimiento de los discípulos de Jesucristo.

Juan 20:19-22
19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

En ese momento los discípulos nacieron de nuevo. Cuando Jesús sopló sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

En Juan 7:37-39 se encuentra la obra que ocurre en nosotros en el bautismo del Espíritu: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aun glorificado."

Cuando recibí el Espíritu Santo, ocurrió algo especial en mi, empecé a tener un gozo que no había tenido antes. Era como si ríos de agua viva corrieran de mi interior.

Ciertamente no tuve ninguna sensación física externa. Sencillamente impusieron manos sobre mi, y empecé ha hablar en lenguas; yo veía a mis amigos teniendo experiencias gloriosas, algunos me dijeron que habían sentido como un fuego que entraba a ellos. Pero yo no; como dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista.” Las sensaciones son engañosas. Al ver lo que pasaba con los demás, me sentí triste, aunque estaba orando en lenguas, me preguntaron si había recibido, yo les dije que no, y seguí orando en lenguas; entonces alguien me preguntó: “Y entonces, ¿qué estas hablando?” Estaba hablando en lenguas y no me había dado cuenta.

Gracias a Dios no tuve ninguna sensación física, más adelante en mi caminar con Dios, aprendí a depender de El y no de mis sensaciones.

Poder de lo Alto

En Lucas 24:49 dice: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” El bautismo del Espíritu es ser investido con poder de lo alto.

La palabra investido es enduo, que significa: Poner algo sobre uno, ser vestido por alguien. La palabra poder es dunamis, que significa: Poder o habilidad. Es interesante ver que Jesús también recibió este poder dunamis después de recibir el Bautismo del Espíritu Santo luego de ser bautizado en agua por Juan.

Lucas 4:14
14 Y Jesús volvió en el poder (dunamis) del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Fue algo tan importante para el ministerio de Jesús que se relata en los cuatro evangelios (Mateo 3:13-17, Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33)

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

El Bautismo del Espíritu es la llave para el poder de Dios

Poder Para Testificar

En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder para ser testigos.

Una de las cosas principales que ocurrió en mi vida cuando recibí el Espíritu Santo fue la facilidad para ganar a la gente para Jesucristo. Tenía solo dos meses de creyente, pero de pronto vi como las personas empezaban a recibir a Jesús.

Recuerdo una ocasión en que estábamos reunido los cuatro discípulos del líder del grupo de jóvenes donde recibí a Jesús. Era un grupo hermoso pero no creían en el Bautismo del Espíritu Santo. El ayudante de este líder nos preguntó a cuantas personas habíamos ganado para Jesús. Primero le preguntaron al que tenía mas tiempo, uno dos años, y el dijo que ninguno; luego le preguntaron al siguiente que tenía un año y dos meses, el dijo que dos personas; después al que tenía ocho meses y el dijo que a uno; y al final me preguntaron a mi, que era el que tenía menos tiempo, solamente cuatro meses, y les dije que había ganado 25 personas.

¿Qué hizo la diferencia? El Bautismo del Espíritu Santo. Yo lo había recibido, pero ellos no creían que fuese de Dios. Sin embargo, uno de sus frutos se estaba manifestando en mi vida; el poder para testificar. Veintiséis años después ese poder continúa, no lo he perdido.

Hace unos años Chile, fui a la casa de una hermana, que tenía 36 años de creyente, es decir, ella recibió a Jesús el año que yo nací. Durante todo ese tiempo ella le estuvo predicando a su esposo, fueron muchos pastores, evangelistas y hermanos para predicarle, y el no se convertía; y cuando le compartí, en menos de quince minutos recibió a Jesús. ¡Aleluya! El Bautismo del Espíritu Santo nos da el poder para testificar.

Desde que recibí a Jesús ese poder ha estado en mí, y esta sobre todo aquel que recibe el Bautismo del Espíritu Santo. Ciertamente tu puedes ganar gente sin haber sido bautizado por el Espíritu Santo; el joven que me ganó no lo había recibido, pero el tenerlo hace la diferencia.

La Evidencia del Bautismo del Espíritu

En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

Ellos comenzaron ha hablar en otra lenguas; no fue el Espíritu Santo sino ellos. Mucha gente se confunde con esto, piensan que es el Espíritu Santo quien hablará por ellos, pero están equivocados.

Una vez le impuse las manos a una señora, el poder de Dios entró en ella, pero no habló en lenguas. Le pregunte: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó: “El Espíritu Santo.” Le dije que lea Hechos 2:4 y le volví a preguntar: “¿Quién va ha hablar en lenguas?” Ella me contestó nuevamente: “El Espíritu Santo.” Después de hacer lo mismo cuatro veces, ella leyó: “Y – fueron – todos – llenos – del – Espíritu – Santo, - y – comenzaron – a – hablar – en – otras – lenguas – según – el – Espíritu – le – daba – que – hablasen.” En ese momento ella se dio cuenta y me dijo: “Ellos fueron los que hablaron en lenguas, no el Espíritu Santo.”

Yo le pregunté: “Entonces quien hablará en lenguas, ¿usted o él Espíritu Santo?” Ella me contestó: “Yo hablaré en lenguas.” Le volví a imponer las manos, y al instante ella recibió el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

En la conversión de Cornelio y los suyos en el Capítulo décimo de Hechos, podemos ver algo muy interesante.

Hechos 10:44-47
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Si vemos los Capítulos 10 y 11 vemos que los creyentes hebreos pensaban que la salvación era solo para ellos, no entendían que Dios también había provisto salvación para los gentiles. ¿Cómo supieron que Dios proveyó salvación para los gentiles? Porque recibieron el Espíritu Santo tal como ellos (Vs. 47). ¿Cómo supieron que habían recibido el Espíritu Santo? Porque les oyeron que hablaron en lenguas y magnificaron a Dios (Vs. 46).

La evidencia inicial que una persona ha recibido el bautismo del Espíritu Santo es que habla en lenguas.

En Hechos 19 nos encontramos otra vez con las lenguas.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando Pablo les impuso las manos a estos doce discípulos de Juan, recibieron el Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Es lo que me pasó a mi, como no sentí nada cuando recibí el Espíritu Santo, pensé que no había recibido nada. Pero mis amigos y yo supimos que lo había recibido porque estaba hablando en lenguas. Esa evidencia inicial nos hizo saber que había recibido ya el Espíritu Santo.

Recuerda: la forma como uno puede saber que ha recibido el Espíritu Santo es porque habla en lenguas.

Hace unos días estaba predicando en una iglesia; Dios me había dicho que hable acerca del Bautismo del Espíritu Santo. Después de compartir la Palabra, hice el llamado para que la gente recibiese el Espíritu Santo, prácticamente pasó toda la iglesia, parece que solamente el Pastor y algún otro hermano lo había recibido.

Después de la ministración cerca del 70% de los hermanos había recibido el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Cómo supimos que lo habían recibido? Porque estaban hablando en lenguas.

¡Si! El hablar en lenguas es la evidencia de haber recibido el Bautismo del Espíritu Santo.

Una Experiencia Continua

En Efesios 5:18-20 vemos que el Bautismo del Espíritu es una experiencia continua.

Efesios 5:18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Una traducción literal del griego es: “sed siendo llenos.” Es decir, que debemos estar siendo llenados continuamente del Espíritu Santo.
En Hechos 4:31 vemos que los mismos discípulos que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés tuvieron otra experiencia similar.

Hechos 4:31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO, y hablaban con denuedo la Palabra de Dios.

El ser lleno del Espíritu Santo no es algo que ocurre una vez y nunca más. Es algo que podemos experimentar en nuestra vida diaria. En 2 Timoteo 1:6 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Es decir, somos nosotros los que debemos avivar el Espíritu Santo en nuestro interior.

¿Cómo lo hacemos? Principalmente por medio de la oración en lenguas. Como hemos visto en los pasajes anteriores, cada vez que alguien fue lleno del Espíritu, habló en lenguas.

Además hablando con salmos, himnos y cánticos espirituales. Un salmo es un poema espiritual o una oda. Puede que rime o puede que no; sin embargo, hay un elemento de poesía al respecto. Puede ser cantando, entonado o simplemente recitado. Un himno es una canción de alabanza y adoración dirigida y dedicada a Dios. Un cántico espiritual es una canción que da revelación de la Palabra que el Espíritu Santo le ha dado.

En Colosenses 3:16 dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortandoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” Los salmos, himnos y cánticos espirituales son dados por el Espíritu Santo; y son basados en la Biblia, porque cualquier cosa que da el Espíritu Santo es basado en ella.

Debemos dejar que el Espíritu Santo nos de estas cosas en nuestra vida diaria, para mantener una vida llena del Espíritu Santo.

domingo, noviembre 19, 2006

Las Nuevas Lenguas 3


Capítulo 3: Diez Razones Por Las Que Todo Creyente Debería Hablar En Lenguas

Esta enseñanza se basa en el libro “Siete Pasos Para Recibir el Espíritu Santo”, del Rev. Kenneth E. Hagin

Primera de Corintios 14: 18
18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros

Pareciera como si lo único que querían hacer los corintios era hablar en lenguas. Si Pablo habló en lenguas más que ellos, debe haberse despertado hablando en lenguas, irse a la cama hablando en lenguas, y hablar en lenguas entre comidas. ¡Ciertamente hizo una gran cantidad de oración en lenguas!

Veremos 10 razones por las que todo creyente debería hablar en lenguas:

Razón 1 - Las Lenguas Son La Señal Inicial

La palabra de Dios nos enseña que cuando somos llenos del Espíritu Santo, hablamos en otras lenguas, según el Espíritu nos dé las palabras. Esta es la evidencia o señal inicial de la morada del Espíritu Santo en nosotros.

Hechos 2:4
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen

Howard Carter, superintendente general de las Asambleas de Dios en Inglaterra durante 19 años, fue el fundador de la más antigua Escuela Bíblica Pentecostal del mundo. El decía que no debíamos olvidar que el hablar en otras lenguas no sólo es la evidencia inicial de la morada interior del Espíritu Santo; es una experiencia continua por el resto de nuestra vida.
¿Con qué propósito? para ayudar en la adoración a Dios. Hablar en lenguas es una corriente fluyendo que nunca debería secarse, porque enriquecerá la vida espiritual de la persona. Esto concuerda con lo que Pablo decía acerca de que el hablar en lenguas lo edificará.

Razón 2 - Las Lenguas Son Para Edificación

Encontramos a Pablo, escribiendo a la Iglesia de los Corintios, que continúen practicando el hablar en lenguas en nuestro vida de adoración y oración.

1 Corintios 14: 4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

El hablar u orar en lenguas es un medio de edificación espiritual o crecimiento espiritual para el creyente.

1 Corintios 14:2
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios

Una traducción del Nuevo Testamento dice: “habla secretos divinos”.
Pablo está diciendo aquí que Dios le ha dado a la Iglesia un medio sobrenatural de comunicación con El.

1 Corintios 14: 4
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.

Notemos que dice: “Mi espíritu ora”. La Biblia amplificada añade: “mi espíritu [por el Espíritu Santo en mí ] ora”.
Jesús dijo en Juan 4:24: “Dios es Espíritu”. Cuando oramos en lenguas, nuestro espíritu ora. Cuando oramos en lenguas, nuestro espíritu está en contacto directo con Dios, que es Espíritu, y hablamos en un lenguaje divino y sobrenatural.
Jesús no dijo que solo unos pocos que deberían hablar en lenguas. El dijo: “Y estas señales seguirán a los que creen”. “Los” es plural. Significa todos. Estás señales son para todos así que todos deberíamos hablar en lenguas.

Razón 3 - Las Lenguas Nos Recuerdan La Presencia Del Espíritu Morando En Nosotros

El hablar en lenguas es una evidencia sobrenatural del Espíritu Santo que mora en nosotros. En Hechos 10, los seis judíos que acompañaron a Pedro a la casa de Cornelio estaban atónitos de que el don del Espíritu Santo también se derramase sobre los gentiles. Ellos pensaban que sólo era para la iglesia judía.
¿Cómo supieron que los gentiles habían recibido el don del Espíritu Santo? Hechos 10:46 dice: “Porque les oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.” Dicho de otro modo, había una evidencia sobrenatural o inicial de la morada interior del Espíritu Santo.
La práctica continua de hablar y orar en lenguas nos ayuda a estar conscientes de la presencia del Espíritu. Si cada día soy consciente de la presencia interior del Espíritu Santo, ciertamente afectará mi manera de vivir.

Razón 4 - El Orar En Lenguas Es Orar En Línea Con La Perfecta Voluntad De Dios

El orar en lenguas elimina la entrada del egoísmo en nuestras oraciones.

Romanos 8:26
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Pablo dijo “pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos.” No dice que no sabemos como orar, ya que sabemos como orar. Oramos al Padre en el nombre del Señor Jesucristo. Así se debe orar. Pero, sólo porque sepamos como orar no significa que sepamos por qué hacerlo.
P.C. Nelson, fundador del Instituto Bíblico del Sudoeste (en Estados Unidos), fue un erudito del griego. El le dijo a nuestros jóvenes ministros que el griego decía literalmente: “El Espíritu Santo mismo hace intercesión por nosotros con gemidos que no pueden ser expresados en lenguaje articulado” (lenguaje articulado es la clase ordinaria de lenguaje). El indicó que el griego confirma que esto no sólo incluye “gemidos” en oración, sino también “otras lenguas”.
Esto concuerda con lo que Pablo dijo en Primera de Corintios 14: 14 “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”.
Las personas deberían cuidarse de burlarse del hablar en lenguas, porque cuando una persona ora en lenguas, es nuestro espíritu orando por el Espíritu Santo en él. Los que lo hacen en realidad se están burlando del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo en Nosotros le da las expresiones; Nosotros habla lo que sale de su espíritu. Con ese método, el Espíritu Santo está ayudándolo a orar de acuerdo a la voluntad de Dios por cosas que deberían de orarse.
El Espíritu Santo no gime ni ora en lenguas sin nosotros. Esos gemidos vienen de nuestro interior y salen por nuestros labios. El Espíritu Santo hará la oración por nosotros. El fue enviado para morar en nosotros El es un ayudador; un intercesor, pero no intercede sin nosotros. Fue enviado para ayudarnos a orar, pero no es el responsable de nuestro vida de oración.
La manera como nos ayuda es a través de esos gemidos que escapan de nuestros labios. Salen de nuestro espíritu, nacen del Espíritu Santo. Así que, hablar en lenguas es una oración dirigida por el Espíritu. Eso elimina la posibilidad de la oración egoísta. Muchas veces cuando las oraciones de las personas están basadas en nuestros propios deseos y pensamientos, reciben cosas que no están de acuerdo con la voluntad de Dios, y que no son lo mejor para ellos.

Razón 5 - Orar En Lenguas Estimula La Fe

Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.

Esto es una prueba concluyente. El orar en lenguas ayuda y estimula mi fe. El orar en lenguas me ayuda a aprender a confiar en Dios más plenamente. El hablar en lenguas ayuda a mi fe. No, no me da fe, ayuda a mi fe.
Debido a que el Espíritu Santo dirige sobrenaturalmente las palabras que hablo en lenguas, la fe debe ser usada para hablarlas, porque no se que palabras seguirán. Confió en Dios por ella. Y al confiar en Dios en esa área me ayudará a confiar en Dios en otra área.

Razón 6 - El Orar En Lenguas Es Un Medio Para Mantenernos Libres De La Contaminación Del Mundo

El hablar en lenguas es medio para mantenerse libre del hablar impío, profano y vulgar que nos rodea. Podemos hablar quietamente en lenguas para nosotros.
Sin importar donde está, Nosotros podemos hacer lo que dice en Primera de Corintios 14:28 “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.” Si puede hacerlo en la iglesia, puede hacerlo en el trabajo. No molestará a nadie. Muchas veces he orado calladamente en lenguas para mi mismo en una peluquería o en algún lugar del centro de la ciudad donde escuchaba cosas que no ayudaban a mi vida espiritual.
No importa donde esté, Nosotros puede hablar en lenguas consigo mismo y con Dios.
Eso evitará que Nosotros sea contaminado con las cosas del mundo.

Razón 7 - El Orar En Lenguas Nos Capacita Para Orar Por Lo Desconocido

El orar en lenguas provee una manera de orar por situaciones que nadie conoce o se imagina. Por otro lado, el Espíritu Santo conoce todo. La palabra de Dios dice: “Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemido indecibles” en lenguaje articulado. Incluido en eso está el hablar en lenguas.
Un misionero en África y un obrero nativo alquilaron un bote para ir ha predicar a una isla. Esa noche, al regresar, se levantó de repente una tormenta tropical. El dueño de la embarcación les dijo que si se quedaban ahí el bote se voltearía y ellos se ahogarían, pero si navegaban hacia la bahía, chocarían con los arrecifes. El le preguntó al misionero que quería hacer. El misionero contestó: “Es nuestro bote. ¿Qué es lo que quiere hacer? ¿Qué piensa que sería lo mejor?”
El hombre respondió que prefería probar fortuna con los arrecifes. El misionero y el obrero nativo oraron y dijeron: Muy bien, vayamos. El relató que mientras se acercaban a los arrecifes, de repente sintió como que el bote se elevase y fuese llevado sobre el agua.
El misionero dijo que él, el obrero nativo, y dos o tres pecadores, incluyendo al dueño, testificaron este evento milagroso. Dios levantó literalmente el velero sobre los arrecifes hacia aguas seguras.
La semana siguiente, el misionero estaba visitando otra estación misionera y una misionera le preguntó si había tenido problemas en lunes anteriores cerca de las 10 de la noche. El preguntó porque. Ella le dijo que se había ido a acostar temprano esa noche, porque planeaba salir de gira la mañana siguiente. Pero cerca de las diez se levantó con tal carga de oración que todo lo que pudo hacer fue orar en lenguas y gemir en el Espíritu.
El Espíritu sabe lo que nosotros no sabemos.

Razón 8: El Orar En Lenguas Nos Da Un Refrigerio Espiritual

Isaías 28: 11, 12
11 Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo,
12 a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.

¿Cuál es el descanso? ¿Cuál es el refrigerio? Hablar en otras lenguas, la Palabra de Dios dice: “Este es el reposo, dad reposo al cansado, y este es el refrigerio....”.
A veces el doctor nos dice que necesitamos una cura de reposo. Bueno, la mejor cura del mundo es orar en lenguas. Nosotros podemos tomar cada día esta cura de reposo.
En estos días de disturbios, inseguridad y confusión, necesitamos este descanso; que viene por hablar en lenguas.

Razón 9: Al Orar En Lenguas Damos Gracias Perfectamente

1Corintios 14:14-17
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
16 Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.
17 Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado

Suponga que me invita a comer, y me dice: “Hermano Ricardo, por favor dé las gracias”. Pablo dijo que la gente indocta en asuntos espirituales no sería edificado si orase en lenguas, porque no me entenderían. El dijo que sería mejor orar con mi entendimiento en ese caso; pero si yo orase en lenguas, debería interpretarlas, así el sabría lo que he dicho.
Noté, sin embargo, que Pablo dice que el hablar en lenguas provee la más hermosa forma de orar y dar gracias, porque “a la verdad, tu bien das gracias”.

Razón 10: Orar En Lenguas Pone La Lengua En Sujeción

Santiago 3:8
8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Al rendir nuestro lengua al Espíritu Santo mientras está orando en lenguas es un gran paso hacia la completa bendición de nuestro cuerpo a Dios. Si puede rendir nuestra lengua, puede rendir cualquier miembro de nuestro cuerpo. Eso es lo que la escritura enseña.

martes, noviembre 07, 2006

Las Nuevas Lenguas 2


Capítulo 2: La Evidencia del Bautismo Con el Espíritu Santo

Aquí responderemos a la pregunta de Charles Parham: ¿Cuál es la evidencia en el libro de los Hechos de recibir el Bautismo del Espíritu Santo?
Hay cinco casos en Hechos en que gente recibió el Espíritu Santo

Hechos 1:4-5,8
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
8 Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Jesús les dijo a sus discípulos que esperasen en Jerusalén la venida del Espíritu Santo.

Las Lenguas en Pentecostés

Nuestro primer caso fue en el día de Pentecostés.

Hechos 2:1-4
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

El cumplimiento de esto ocurrió el día de Pentecostés, y la evidencia de lo que recibieron fue que hablaron en otras lenguas.

Hechos 2:16-18
16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Pedro dijo que el derramamiento del Espíritu fue el cumplimiento de la profecía de Joel.

Hechos 2:32-33
32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Los moradores de Jerusalén vieron y oyeron algo, que los discípulos hablaron en lenguas como consecuencia del derramamiento del Espíritu Santo.

Las Lenguas en Samaria

Nuestro segundo caso se ve durante la predicación de Felipe en Samaria.

Hechos 8:4-8
4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Felipe estaba predicando a Jesucristo con grandes señales y prodigios, y como resultado de ello mucha gente se estaba convirtiendo.
Notemos que las personas se estaban bautizando y sabemos que ningún ministro bautiza a un inconverso.

Hechos 8:14-17
14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;
15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo;
16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Pedro y Juan se dieron cuenta que aunque los samaritanos habían recibido a Jesús todavía no habían recibido el Espíritu Santo; así que cuando les imponían las manos ellos recibían el Bautismo del Espíritu Santo.

Hechos 8:18-20
18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero

¿Qué vio Simón, el mago, que lo impulso a querer comprar el poder que tenían los apóstoles?
Recordemos que en Pentecostés los moradores de Jerusalén también vieron algo.
Lo que vieron fue que la gente que recibía el Bautismo del Espíritu hablaba en lenguas.

Las Lenguas en la vida del Apóstol Pablo

El tercer caso fue el apóstol Pablo.

Hechos 9:10-12,17,18
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista
17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

Aquí vemos como Ananías le impuso las manos para que recibiese el Espíritu Santo.

1 Corintios 14:18
18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros.

Es evidente que Pablo habló en lenguas, pues, el dice que hablaba en lenguas mas que los corintios.

Las Lenguas en la casa de Cornelio

Nuestro cuarto caso es Cornelio y los suyos unos 10 años después de Pentecostés.

Hechos 10:1-5
1 Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,
2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

Cornelio fue el primer no judío ó gentil que recibió el Bautismo del Espíritu.

Hechos 10:24
24 Al otro día entraron en Cesárea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.

Cornelio mandó por Pedro y lo esperó con los suyos y sus amigos mas íntimos.

Hechos 10:44-46
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.

¿Cómo supieron los judíos que los gentiles habían recibido el Bautismo del Espíritu Santo? Porque los oyeron hablar en lenguas.

Las Lenguas y los Discípulos de Juan

Nuestro quinto caso lo vemos en Efeso unos 20 años después de Pentecostés.

Hechos 19:1-7
1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.

Vemos que cuando los 12 discípulos de Juan el Bautista recibieron el Espíritu Santo ellos también hablaron en lenguas.

Después de examinar estos casos podemos llegar a la conclusión a la que llegaron los discípulos de Charles Parham: La evidencia que tuvieron todas las personas que recibieron el Bautismo del Espíritu Santo en el Libro de Hechos fue el hablar en otras lenguas.
Si esa es la evidencia bíblica de recibir el Bautismo del Espíritu Santo, no deberíamos esperar otra, sino aceptarla como una experiencia válida para nuestras vidas el día de hoy.

viernes, noviembre 03, 2006

Las Nuevas Lenguas

Capítulo 1: Las Nuevas Lenguas

Marcos 16:17
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

Hechos 2:4
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Una de las señales del Nuevo Pacto es el hablar en nuevas (kainos) lenguas.

KAINOS: Indica lo nuevo, lo que es desusado o desacostumbrado; no nuevo ni reciente en el tiempo, sino nuevo en forma o calidad; o de diferente naturaleza comparado con lo que se contrasta como viejo. Las nuevas lenguas (kainos) de Marcos 16:17, son las otras lenguas (heteros) de Hechos 2:4. Sin embargo, estas lenguas son nuevas y diferentes, no en el sentido de que nunca fueron habladas, o que fueran nuevas para los oyentes, pues es evidente en Hechos 2:8 que ese no era el caso; eran nuevos lenguajes para los que hablaban, pero no para los que los escuchaban.

Hechos 2:8
8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

Hechos 1:4,5,8
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Jesús les estaba diciendo a sus discípulos que iba a derramar el Bautismo del Espíritu Santo sobre ellos.

Hechos 2:1-4
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

La señal de que ellos recibieron el Bautismo del Espíritu Santo fue el hablar en nuevas lenguas.
Charles Parham, uno de los padres del movimiento pentecostal, le pidió a los alumnos de su escuela bíblica que encontrasen en el libro de Hechos cual fue la evidencia de que las personas hubieran recibido el Bautismo del Espíritu Santo, todos los alumnos sin excepción descubrieron que el Hablar en lenguas fue la evidencia.
Esto sucedió pocos años antes del gran avivamiento pentecostal de la calle Azusa en 1906; incluso J. Seymour, fundador de ese movimiento fue alumno de Parham.

Hechos 2:5-11
5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.
6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?
8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?
9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,
10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,
11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

En ese momento era en Jerusalén la fiesta de Pentecostés; durante la cual judíos y prosélitos de todo el mundo conocido iban a Jerusalén para celebrarla. De pronto escuchan el viento recio y la gente hablando en el idioma de estos visitantes, los cuales entendían lo que les hablaban; lo cual no ocurría con los que hablaban, pues para ellos eran nuevas lenguas.

Hechos 2:12-21
12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros ¿Qué quiere decir esto?
13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. 14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.
15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.
16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Pedro dice aquí que las “otras lenguas” vinieron como consecuencia del derramamiento del Espíritu Santo producido como cumplimiento de la profecía de Joel.

Joel 2:28-32
28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. 30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Hechos 2:32-33
32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Es interesante lo que dice Pedro, la gente vio y oyó. Además nos dice que esto que vieron y oyeron vino como consecuencia de la obra que hizo Jesús cuando se sentó a la diestra de Dios y recibió la promesa del Padre, que es el Bautismo del Espíritu Santo.

Hechos 2:38-39
38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Aquí Pedro nos da los requisitos para recibir el Bautismo del Espíritu Santo: sencillamente recibir a Jesucristo.
También dice para quien es: para todos los que el Señor llamare; es decir para toda persona que reciba a Jesús.

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